Puri Cobo, agricultora socia de Consumomar y compañera, leyó nuestro Manifiesto Agrícola en el acto de clausura de las XXXIII Jornadas Consumomar.

Si no pudistes escucharla aquí puedes leerlo.

Buenas noches a todos, me llamo Puri Cobos y soy agricultora.
Para mi esta noche está siendo especial.

Ver a tantas personas de tantas profesiones y ámbitos diferentes aquí con nosotros, compartiendo conocimiento, me motiva.


Me motiva a seguir haciendo mi trabajo pero sobre todo a seguir
compartiendo las ganas de aprender y mejorar.

El sector agroalimentario está atravesando una época un tanto
convulsa a nivel político y social, lo que está provocando la unión
de muchas personas agricultoras para juntar fuerzas en la
reivindicación y lucha por la mejora de las condiciones generales
del sector.

Por este motivo, este año más que nunca los agricultores
necesitamos estar cerca y hacer piña, pues todas las cartas están
sobre la mesa para exigir los cambios que necesitamos para
garantizar nuestra actividad.

Los agricultores producimos los alimentos más saludables que
pueda existir en cualquier dieta, convertimos sol y agua en
productos frescos llenos de energía y nutrientes, y aún así nuestra
labor tiene por recompensa la indiferencia de tantos, el
aprovechamiento de unos pocos y la injusticia de la falsa idea de
que el mercado se ajusta solo, que por si mismo llegará a un
equilibrio en los precios.

Estamos viendo que no es así. Hoy, producir un kilo de lo que sea
cuesta bastante más que el dinero que percibe el agricultor con
su venta, y no hace falta ser matemático ni financiero para ver que
esta situación no es viable.

Estos días escucharán muchas opiniones, y muchos nos dirán que
nos comprenden, pero no queremos que se quede en palabras y
buenas intenciones, queremos ver acciones concretas y eficaces
para garantizar un sector estratégico para cualquier país.

La agricultura produce alimentos, ni más ni menos que el único
bien que realmente necesitamos para mantener la vida humana.
Sin alimentos o poner la producción de los mismos en manos de
otros países nos harán dependientes de algo que necesitamos
cada día.

Todas las personas que nos dedicamos a la labor agrícola estamos
acostumbradas a lidiar con problemas siempre perennes y que
nos afectan cada temporada: la incertidumbre de las cosechas, la
cada vez más baja rentabilidad económica de nuestros productos,
el estrangulamiento financiero -junto a los cada vez más altos
costes de producción- tenemos que sumarle una cada vez
más evidente preocupación sobre las causas y las consecuencias
del cambio climático que, sinceramente, observamos con
inquietud que es un tema muy serio a tener en cuenta.

Ayer aprendimos que no hay una solución fácil ni rápida a un
problema tan complejo como el cambio climático, pero también
aprendimos que posiblemente una de las acciones que vamos a
tener que emprender en el futuro es aprender a decrecer, a ser
cada día más sostenibles, proteger el medio natural y empezar a
olvidarnos de ser más grandes y más rápidos, aprender a ser
menos consumistas.

Este principio también lo hemos visto esta noche con la
alimentación. Volver a dedicar tiempo a cocinar alimentos frescos,
naturales, lo más locales posible… es la mejor receta para
mantenerse saludables el máximo tiempo posible, y también
porqué no… más felices.

La agricultura siempre ha sido y será la defensa de la alimentación
humana, su desaparición o dejar el control de la misma en las
manos que solo valora el beneficio continuo, puede ser un precio
muy alto para pagar las futuras generaciones.

Hasta ahora no hemos sido capaces de explicarlo mejor, pero los
agricultores no somos el problema, somos la solución.
Muchas gracias a todos por vuestra atención y espero, que la
semilla que se ha sembrado estas dos noches en estas jornadas
den buenos frutos.


Muchas gracias a todos por escucharnos.